lunes, 4 de julio de 2011
time
Bien, aquí estamos en uno de esos días en los que el mundo es totalmente ajeno a ti. Y todo te importa una mierda, te centras en ti y en lo que realmente quieres. Hace un año la respuesta habría sido totalmente distinta, te sorprende lo que la gente y el pensamiento de cada uno puede llegar a cambiar, lo que madura cada persona. Este año, este verano, no quieres disfrutar de cada momento ni vivir la vida a lo loco, este verano deseas que se acabe para verle otra vez. Y te choca que sea eso lo que desees, porque es verano, esa época del año que todos esperamos con ansia, con desesperación y que nadie quiere que se acabe. Y tú, precisamente tú, la que siempre piensa que las oportunidades están para aprovecharlas, que mejor equivocarte que arrepentirte de no haberlo hecho, piensas rechazar cada tipo de oportunidad que se te ponga delante, ¿y por qué? Por él. Sí, por él. Y no lo entiendes, pero lo tienes tan claro, que estarías dispuesta a lo que fuese por él. Te pasarías toda la vida junto a él, y si pudieses pedir un deseo que realmente se cumpliese pedirías tenerle para toda la vida. ¿Y a mi que más me da si soy todavía una niña? Si todavía no tengo edad para pensar así, si estoy en la flor de la vida, cuando debo disfrutar más... Sí, pero es que yo disfruto estando con él, y mucho. Y para el amor no hay edad y nunca la ha habido, ¿o me dices tú que no te puedes ena
morar con cinco años? vamos... quién no se ha enamorado con cinco años...aunque fuese un juego de niños, pero se sentía algo. Yo me acuerdo de mi amor de los cinco años y también del de los 13. Y se que, como éste, en la vida los voy a olvidar, pero existe una gran diferencia entre esos amores y el amor de ahora. Nunca llegué a querer pasar mi vida con ellos, y ahora sí. Ahora el pensar en un final me deprime, aunque suene exagerado, es así. Y me da igual lo que diga la gente, porque yo se lo que quiero, y es lo que me importa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario