
A veces, los pequeños momentos se hacen grandes, las peores cosas son las mejores, las más aburridas son las más divertidas, los destalles más insignificantes son los mas importantes. Y son esas veces las que tenemos que tener en cuenta. Porque no cuenta cuánto de mal haya, siempre habrá una parte buena, y ya por tener esa parte buena merece la pena, aunque sea una mínima.
A veces, los sueños son realmente importante, y esas veces tienes que luchar para intentar que se cumplan, porque nada es imposible. No es imposible que el hambre en el mundo se acabe, ni que una persona se cure de un cáncer casi mortal, tampoco es imposible que el chico por el que tanto has luchado se fije de una vez por todas en ti, ni que de suspender todas pases a sacar notables, no es imposible que los sueños se hagan realidad, nada, nada es imposible, solo necesitamos poner un poco de fuerzas e intentar conseguir lo que nos proponemos.
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